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Al reemplazar un turbocompresor, a menudo nos centramos exclusivamente en el componente principal.

En realidad, uno de los aspectos más críticos, y a menudo ignorado, es reemplazar el tubo de llenado de aceite y sus juntas.

Descuidar estos componentes es una de las causas más comunes de falla prematura de un turbocompresor recién instalado.

Depósitos de carbón: El enemigo invisible
Un turbocompresor generalmente se reemplaza después de 100,000-150,000 km.
Durante este tiempo, se acumulan depósitos de carbón dentro del tubo de llenado de aceite, las conexiones y los filtros.

Una vez que se ha movido la manguera de extracción del turbo, esta puede soltarse en cualquier momento, incluso obstruyendo parcialmente la entrada de aceite, que normalmente nunca supera los 1,5 milímetros. Incluso la más mínima impureza puede causar daños inmediatos.

La función vital de la manguera de llenado de aceite

La manguera de llenado de aceite es la conexión directa entre el motor y el turbocompresor, que opera en condiciones extremas:

    • Temperaturas muy altas
    • Velocidades de rotación que pueden superar las 200.000–250.000 rpm

Para funcionar correctamente, el turbo depende exclusivamente de una lubricación constante y limpia. Si este conducto no está en perfecto estado, el flujo de aceite será insuficiente o irregular, lo que comprometerá inmediatamente el rendimiento del turbo.

El mayor riesgo en las mangueras flexibles

La situación se vuelve aún más crítica cuando la manguera de llenado de aceite es flexible, es decir, de goma recubierta de una malla de acero. Al trabajar en estrecho contacto con el turbocompresor, estas mangueras están expuestas a temperaturas muy altas. Con el tiempo, la goma se endurece, pierde elasticidad y se degrada.

El riesgo reside en la liberación de microfragmentos de goma en el circuito de aceite. Incluso partículas diminutas pueden dañar irreversiblemente el turbo.

La importancia de cambiar las juntas
Además del tubo de llenado de aceite, es fundamental cambiar todas las juntas conectadas al sistema de lubricación del turbo.

Las juntas viejas o deformadas pueden causar:

    • Microfugas de aceite
    • Caídas de presión
    • Infiltración de aire en el circuito

Todos estos factores reducen la eficacia de la lubricación y comprometen gravemente la vida útil del turbocompresor.

Conclusión

En DEPROS, trabajamos a diario con turbocompresores y sus componentes.
La experiencia práctica nos ha demostrado que un reemplazo del turbo realizado sin cambiar el tubo de llenado de aceite ni las juntas es una reparación incompleta.

Por esta razón, DEPROS ofrece:

    • Tubos de llenado de aceite nuevos, diseñados para garantizar un flujo óptimo
    • Kits de juntas que cumplen con las especificaciones del sistema de lubricación

Este enfoque le permite:

    • Proteger el turbocompresor
    • Prevenir fallos prematuros
    • Garantizar un servicio profesional y duradero

En el mundo de los turbocompresores, los detalles marcan la diferencia. Y el sistema de lubricación es uno de esos detalles que no se pueden ignorar.